viernes, 15 de agosto de 2008

Igual que ayer

Yesterday, love was such an easy game to play
now I need a place to hide away
Oh, I believe in yesterday


¿Y mañana qué?
¿Cómo vas a despertar?
Si una noche alcanzó para hacerte morir
un instante en que debiste estar viva
¿Volverás a ser la misma ahora?

Aún no despertaste del sueño de ayer
cuando volvías a levantarte,
día en el que cerré mis ojos y te vi
y hoy apenas parece un recuerdo

¿Y mañana qué?
¿Volverás a ver los mismos carteles
y las mismas chispas de neón?
¿Volverás a arrojar el cigarrillo
en el mismo lugar?
Hoy ya no me parece igual,
igual que ayer, la ciudad

Aún estás temblando
como ayer temblamos de alegría
hoy la vida nos encuentra enredados
en sábanas grises y frías
las gotas se deslizan por los vidrios
de los ventanales, de las lámparas
hoy ya no me parece igual,
igual que ayer, la verdad

¿Y mañana qué?
Pregunto, mientras despertás
mientras movés tu pierna hacia la mía
y sonreís, pero...
no es la misma sonrisa de ayer
la que hoy revelás,
hoy ya no me parece igual
igual que ayer, la verdad

martes, 29 de enero de 2008

El amor en los tiempos estúpidos

Las miradas como desafíos, caras de nada, palabras vacías, la cultura como elemento de presunción, los libros de adorno, los cuadros sin el menor criterio estético, el esnobismo, el cuerpo como culto, la belleza como arma, las armas matando, el sufrimiento como religión, la valentía como síntoma de idiotez, la sumisión como señal de inteligencia, la inteligencia misma confundida, vivimos en tiempos estúpidos.

Las caricias como obligación, el sexo como desahogo, las ideas muertas, el cinismo al tope, la verdad acorralada, cercano el fin de todas las cosas, la música como negocio, la literatura como negocio, el arte en general como negocio y la ciencia como negocio, las almas vendidas, el espíritu de aventura considerado una locura, la corrección política impuesta y la educación deformando niños, vivimos en tiempos tristes.

Y el amor en los tiempos de estupidez… vivimos en tiempos sin amor.

lunes, 6 de agosto de 2007

El tiempo que nos queda (del temor y lo que esperamos)

Si un hombre llega a la conclusión de que ya no hay certezas; el descreimiento, la frustración y el desengaño lo llevan al nihilismo, y de ahí a la falta de escrúpulos…

Uno de los grandes temores que tengo es transofrmarme en lo que nunca quise ser.


Veo la vida pasar y me convenzo de que el mundo ofrece todo pero entrega poco, que la vida se contagia de la mezquindad y la corrupción de los hombres, que secretos engranajes se mueven en pos de mostrarnos la dureza de la realidad.

Deberíamos preocuparnos por cambiar el mundo, ¿pero quién lo haría?, ¿cómo?... si los hombres somos tantos y tan desinteligentes… la verdad sea dicha: nada nos interesa más que nuestro propio pellejo, y como la idea de que efectivamente es así nos incomoda intentamos asegurar ésto como moralmente correcto; ¡por favor!, a esta altura ni siquiera sabemos lo que es moral.

El tiempo que nos queda es un inmenso garrote blandiendose en el aire. Todas las puertas cerradas, todas las herídas a flor de piel… ni siquiera este relato es sincero. Y el tiempo que queda es precioso a pesar de todo, es la vida, es todo lo que tenemos, y es tambien un adversario corriendo, obsesionado como un idiota, en nuestra contra… No sabemos por qué la vida es dura, ni la misma vida lo sabe, o quizás lo sabe y por algo parecido a una estupidez metafísica coloca los mojones adversos con minuciosa exactitud.

Y hablando de la vida y el tiempo, ¿cuánto será lo que nos queda?, ¿ochenta años?, ¿dos días?, ¿treinta meses?, ¿veinte minutos?; si tan sólo supieramos algunas respuestas, si tan sólo no cambiaran las preguntas, si aquella mujer u hombre que amamos fuera para nosotros y nosotros para ella o él, si aquellas caricias no se desviaran en barbas ajenas o melenas desconocidas, si nuestros ojos miraran donde debieran mirar, si el amor nos encontrara y los encontrara a ellos y a ellas, en ese caso... creo que nos importaría un carajo cuánto es el tiempo que nos queda.

domingo, 29 de julio de 2007

Dedicado a los que todavía creen...

Y nada más... no se me ocurrió otra cosa que escribir.

Una muy humilde dedicatoria a quienes todavía (y a pesar de las constantes muestras de decadencia que la realidad arroja sobre nuestras mesas), siguen creyendo que es posible, cuando menos, salvar algo de lo mejor que nos ha legado nuestro mundo.

Para quienes lo habían sospechado: sí, éste blog tiene alguna pretensión intelectualoide, espero que eso moleste lo menos posible. ¿Y qué encontraremos aquí?, de todo un poco, cuentos, poemas y demás divagues mentales de quienes visiten éste blog (si es que alguien se digna a visitarlo), cuentos, entrevistas, biografías, extractos de novelas, etc, de escritores seleccionados (en especial de mi favorito: Víctor Hugo).

Nada más, bienvenido y póngase cómodo.